Qué limitaciones tiene el hosting compartido y cuándo se vuelven un problema
El hosting compartido es la opción más común para sitios nuevos o pequeños. Es económico, fácil de gestionar y suficiente para muchos casos. Pero tiene límites técnicos que no siempre son visibles hasta que el sitio crece.
Entender esos límites es lo que permite saber cuándo el hosting compartido dejó de ser suficiente.
Cómo funciona el hosting compartido
En un servidor compartido, los recursos — CPU, memoria, ancho de banda — se distribuyen entre todos los sitios alojados en esa misma máquina. Cuando uno de ellos consume más de lo habitual, los demás se ven afectados.
Eso significa que el rendimiento de tu sitio no depende solo de tu sitio. Depende también de lo que hagan tus vecinos.
Limitaciones técnicas concretas del hosting compartido
- CPU compartida: no puedes usar más de una fracción del procesador
- Memoria limitada: los procesos se cortan si superan el umbral asignado
- Conexiones simultáneas restringidas: hay un tope de usuarios atendidos al mismo tiempo
- Sin escalado automático: el límite es fijo, no se adapta a la demanda
- Configuraciones bloqueadas: no puedes ajustar parámetros del servidor
Estas limitaciones no son defectos del proveedor. Son consecuencias del modelo compartido.
Cuándo estas limitaciones dejan de ser aceptables
- Cuando el tráfico crece y el sitio empieza a responder más lento
- Cuando los errores del servidor aparecen con regularidad
- Cuando las optimizaciones internas ya no producen mejoras sostenidas
- Cuando el negocio depende de la disponibilidad del sitio
En ese punto, el modelo compartido ya no es una limitación tolerable. Es el problema principal.
Lo que el hosting compartido no puede resolver por diseño
No importa qué proveedor uses ni qué plan contrates dentro del modelo compartido. Si el problema es estructural — recursos insuficientes, sin escalado, sin aislamiento — el cambio de plan dentro del mismo modelo no lo resuelve.
La solución real requiere un tipo de infraestructura diferente.